Revisas el teléfono cada rato, sacarlo del bolsillo, contestar, ver notificaciones… todo te quita tiempo.Y no es solo eso… pierdes llamadas, no llevas control de tu actividad y sientes que podrías hacer todo más fácil.
Te acostumbras… aunque sabes que ya existen formas más prácticas.
El problema no es tu rutina. Es que no estás usando algo que te facilite la vida.